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Los planes de Dios siempre serán mejores que los nuestros

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Actualmente en nuestra sociedad, podemos ver con tristeza como muchos cristianos están viviendo sin fe. Aunque los veamos congregarse domingo a domingo en las iglesias, sus actos no van acorde con el alimento espiritual que reciben semana a semana y perjudican su proceso de conversión y el de los demás. Este tipo de actos son como bofetadas para Jesús; vivir con dudas en un mundo lleno de maldad posiblemente puede considerarse como algo normal, sin embargo, no podemos permitir que las dudas nos congelen para no actuar conforme a la voluntad de Dios.

En cierto pasaje bíblico, Jesús nos dice lo siguiente:

El que pone la mano en el arado y sigue mirando atrás, no sirve para el reino de Dios. Lc 9, 62

La primera vez que leí este versículo no lo entendí muy bien, pero hoy me doy cuenta que aunque son pocas las palabras que lo conforman, su sabiduría es enorme y son dignas de profundizar. Empecemos desglosando la primera parte del versículo, dice: «El que pone la mano en el arado…» Reflexionemos estas palabras teniendo en cuenta nuestra vida. Ahora bien, ¿qué es ARADO? ¿Qué significa esta palabra? Buscando en la Real Academia Española encontramos el siguiente significado, Arado: «Instrumento de agricultura que, movido por fuerza animal o mecánica, sirve para labrar la tierra abriendo surcos en ella.» Entendido… y ¿qué son surcos? Dícese de surco «Señal o hendidura prolongada que deja una cosa que pasa sobre otra.»

En esta primera parte del versículo, y ya aclarando este par de palabras usando la RAE, encontramos un norte mucho más claro acerca de los que nos quiere decir Jesús. Muchas veces, nosotros siendo cristianos, creyentes de un Dios misericordioso y que perdona nuestros pecados, nos olvidamos de esto y nos enfrascamos en lo mal que nos hemos portado en el pasado, observando y recordando con dolor todas esas HENDIDURAS PROLONGADAS, que dejó el paso de alguna persona o las SEÑALES que marcaron nuestra vida por X o Y situación. Nuestros pensamientos en ciertas épocas del año, llegan a rayar en momentos del pasado que posiblemente estuvieron llenos de amor y que hoy podemos recordar con odio, o en su defecto, recordamos momentos tristes y nos ahogamos en la depresión. El que pone la mano en el arado, debe tener claro que puede doler y lo mejor es dejarlo a un lado para seguir hacia adelante.

Luego Jesús nos dice: «… y sigue mirando atrás…»

Muchos cristianos nos estancamos en recordar el pasado con dolor y se nos olvida que hoy Dios nos ha regalado una nueva oportunidad para empezar de cero, con nueva vida y salud. En momentos como este, nuestra fe tambalea y nos dejamos llevar por estos pensamientos, viviendo en permanente tristeza y desesperanza. Cuando te sucedan estas cosas ten claro que el enemigo número 1 de Dios, te está atacando para robar tus bendiciones. El diablo es tan astuto e inteligente, que usa sus mejores armas para llenarte de odio, rencor, desesperanza y muchos pensamientos desagrables para Dios. Cuando te detengas a mirar hacia atrás, solo hazlo para aprender de tus errores con el fin de no volverlos a cometer. Como seres humanos, considero que todos los días nos equivocamos y estamos propensos a tomar decisiones que no van acorde con el propósito divino, sin embargo es allí en donde está la misericordia de Dios. El nos regala todos los días su perdón y gracia inmerecida, con esto tendremos siempre nuevas oportunidades de mejorar y de buscarlo. Aunque venga la tormenta más fuerte o las peores injusticias, si tenemos un espíritu fortalecido, no habrá oleaje que nos tumbe, porque vamos montados en la barca victoriosa de Jesús. Yo creo en un Dios vivo, que irradía esperanza, amor, gracia, perdón pero también creo que nada ni nadie nos puede robar ese camino próspero que Dios ha preparado para cada uno de nosotros. La única forma de que el diablo nos robe las bendiciones, es que se lo permitamos tomando un camino distinto al que propone Jesús.

Finaliza Jesús diciendo lo siguiente: «…, no sirve para el reino de Dios».

En esta tercera parte, nos damos cuenta lo autoritario, contundente y fuerte que son las palabras de Jesús. Más claro no puede cantar un gallo, dice un viejo refrán y considero que la conclusión final que nos desea comunicar nuestro Señor es que, aunque en el pasado hayamos tomado decisiones que enruten hacia un camino distinto al que Dios ha elegido para nosotros, debemos afrontar con madurez, las consecuencias de nuestros actos. Aunque nos hayamos equivocado en el pasado, no debemos perder nuestro tiempo pensando y recordando «¿y si hubiese dicho esto?», «y si no lo hubiese hecho?», «y si, y si y si…» No miremos hacia atrás, a un pasado que no podemos hacerlo retornar, más bien miremos el HOY con esperanza, porque es una bendición de Dios estar vivos, disfrutar de salud y tener a nuestro lado el amor que lo llena todo, aunque nos podamos sentir solos.

No pongamos nuestras manos en las heridas del pasado, sino más bien, pongamos todo nuestro cuerpo, alma y espíritu en el HOY. Disfrutemos al máximo las bendiciones que nos regala a diario; busquemos siempre cobijarnos en el amor de ese Padre bueno que tiene guardado para con nosotros, y echemos fuera el odio, rencor y resentimientos. No hay nada más agradable para Dios que un corazón agradecido, lleno de esperanza y de fe y es por ello que nuestro futuro siempre será mejor, cuando tenemos a Dios de nuestro lado. No dudemos de los planes de Dios, sus planes serán mejores que los nuestros. Amen.

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John Sarmiento González

Marketing Consultor
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